Pasillo Oviedo

El objetivo de esta propuesta es mostrar de forma visual cómo quedaría la incorporación de un espejo sobre el mueble existente del pasillo de entrada, respetando los elementos actuales de la vivienda.

En la entrada, el espejo dorado se presenta como una pieza clave que eleva el conjunto y aporta coherencia al espacio. Su función va más allá de lo decorativo: amplifica la luz, amplía las vistas y refuerza la sensación de profundidad, generando un recorrido más equilibrado y agradable.

El acabado dorado, lejos de resultar excesivo, introduce un matiz de calidez y sofisticación que establece un diálogo natural con la madera del mueble y las carpinterías existentes. Este contraste aporta carácter sin alterar la esencia del espacio, manteniendo una estética atemporal y serena.

Colocado sobre el mueble, el espejo ayuda a ordenar visualmente la entrada y a definirla como un espacio propio dentro de la vivienda. El reflejo de los elementos decorativos contribuye a una imagen más cuidada y coherente.

El resultado es una entrada más luminosa, funcional y visualmente equilibrada, donde el espejo cumple tanto una f unción práctica como estética.

Su altura será como mínimo de 90 cm, siendo ideal que se sitúe entre 90 y 120 cm, para que resulte cómodo y visualmente proporcionado. El ancho será de 125 cm, con un marco de 10 cm que le aporta presencia y enmarca el conjunto. El espejo se colocará a 25 cm por encima del mueble del pasillo, manteniendo una buena relación entre ambos elementos y aprovechando correctamente la altura total del espacio, que es de 2,40 m.