La intervención transforma el histórico Teatro Lara en la flagship store de Acne Studios. El proyecto parte del respeto a la arquitectura preexistente, entendida como soporte estructural y espacial, y se organiza a partir de una serie de oposiciones conceptuales —efímero y eterno, joven y viejo, flexible e inflexible— que se materializan en la relación entre los elementos originales del teatro, como pilares, barandillas y volumetría, y los nuevos dispositivos arquitectónicos.
Un sistema de rieles de acero suspendidos y guías integradas en el pavimento articula la exposición y el mobiliario. La antigua bambalina concentra el núcleo vertical del proyecto mediante ascensores panorámicos, organizando el espacio y el sistema expositivo. En contraste, piezas monolíticas de piedra caliza funcionan como elementos permanentes, a medio camino entre escultura y mobiliario, reforzando el carácter monumental del espacio y subrayando la convivencia entre lo histórico y lo contemporáneo.